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ArtesaníaConsumo y Consciencia

La importancia del Fique

Mata de fique en un bosque Andino
Costo 80.000

Fique, agave, cabuya, maguey y pita son varios de los nombres por los cuales se conoce a esta planta de hojas largas y carnosas en los países del centro y sur de América. Fue conocida por los indígenas en algunas regiones de México pero sobre todo en la Región Andina de Colombia y Venezuela. De allí se extendió hacia regiones de Brasil, Ecuador y Perú, y en la época de la colonia los españoles se encargaron de llevarla a la India y África Oriental.

El fique en Colombia es conocido en casi todos los departamentos Andinos, como en el Valle del Cauca, Cundinamarca y Tolima en donde crece espontáneamente, también en Riohacha y Santa Marta donde se produce de manera silvestre en compañía de otras especies.

En su época de auge se utilizó mucho para la fabricación de costales cafeteros, maiceros, arroceros, así como para empaques de papa, cebolla, habichuela, zanahoria y otras variedades. Sin embargo, con la crisis de los años 70 en la que se introdujo empaques de polipropileno y polietileno, la producción y comercialización de fique bajó considerablemente.

Actualmente, debido a los efectos altamente contaminantes que tienen este tipo de empaques plásticos, el fique está volviendo a considerarse como una alternativa amigable y además sostenible para el medio ambiente. Aprovechado adecuadamente, el fique puede aportar elementos químicos que sirven como abono orgánico, útil para la recuperación de los suelos, y es biodegradable.

Para obtener la materia prima de la planta, lo que se hace es cortar periódicamente un determinado número de hojas maduras; estas pasan por un proceso de desfibrado, lavado y secado del que sale la cabuya con la que se pueden fabricar gran variedad de objetos, desde costales, hasta vestidos.

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La fabricación de estos objetos artesanales se hace por medio del tejido de fique, un oficio de tradición indígena que maneja diversas técnicas. Por ejemplo “la clineja”, en la que se trenzan tres o más manojos de fibra, con ella se pueden hacer alpargatas, tapetes, individuales y todo tipo de adornos. Otra técnica es “la hilada” en la que se tuercen las fibras con una máquina, rueca o huso para hacer bolsas, costales, enjalmas y cinchas (especies de fajas que sujetan la silla del caballo sobre su lomo).

Otros usos son la tela secadora de granos de café, maíz y frijol, que permite un intercambio de humedad natural y el secado parejo de los granos. Existen también ruanas biodegradables que protegen el suelo reteniendo la humedad, ayudando al control de la erosión y evitando el aporte de sedimento a las corrientes hídricas. El jugo de las hojas se usa en la medicina veterinaria para desalojar los ácaros y garrapatas del ganado; y en las lavanderías se utiliza como blanqueador de ropa.

Se estima que alrededor de 2000 familias tienen microempresas derivadas de la producción de fique en Colombia, sin embargo este material aún se encuentra en desventaja frente a la producción industrial de otras fibras en el mundo. Por eso los invitamos a apoyar y a promover el arte y la producción fiquera.