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CocinarConsumo y Consciencia

Guayusa- Purificante de la Amazonía

La guayusa es una planta amazónica del género del acebo. La hoja de este árbol contiene alcaloides como la cafeína, teobromina (es un vasodilatador que aumenta la cantidad de flujo de oxígeno y nutrientes en cerebro y músculos), teofilina (incrementa la frecuencia cardíaca y su eficiencia), y paraxantina (producto de la metabolización hepática de la cafeína, incrementa la lipólisis, proceso por el cual se “queman” las grasas, y su consumo aumenta el flujo sanguíneo muscular).

Son increíbles las propiedades de esta hoja, y más increíble aún que no sea un energizante tan popular como lo es el café. Los misioneros y botánicos del siglo XIX estudiaron las hojas de este poderoso árbol, y entre los descubrimientos se encontró un atado de hojas de guayusa en una tumba de la cultura indígena Tiahuanacoid en Bolivia, lo cual revela su antiquísima utilización.

Sin más detalles históricos ni científicos, les comparto un par de sencillas recetas en las que pueden integrar esta mágica planta:

Infusión de guayusa: Verter una cucharada grande de guayusa en una taza de agua caliente. Dejar reposar por 3 minutos (o más), y ¡listo! Con esta infusión limpiarán su sistema circulatorio, mejorarán la digestión, y removerán impurezas mediante el sudor. ¡Otro consejo! Pueden reemplazar el café con esta bebida (si su objetivo es mermar su consumo).

Se preguntarán, ¿pero qué sucede con el café? ¿No se supone que es saludable también? Bueno, realmente no hay nada de malo con el café, es increíblemente saludable, PERO, el lío con esta popular bebida, es que el fruto del café que es procesado para el consumo diario del colombiano promedio (comprado en tiendas o supermercados como producto de su canasta familiar), es el fruto que se tostó demasiado, (y que no es apropiado para el café de exportación) el fruto inmaduro, o ya muy maduro…en pocas palabras el grano de café de más baja calidad para nuestro organismo. Es así como el café instantáneo o de marcas económicas, es el café que impacta progresivamente nuestra salud tanto digestiva como nerviosa.

Sin embargo este tema del café lo hondaremos en otro artículo, mientras tanto acá va otra receta para las mujeres que sufren de amenorrea (ausencia genética o patológica de la menstruación en edad fértil). La guayusa mezclada con cebada y miel es un excelente emenagogo, que quiere decir, que los principios activos de esta planta pueden estimular el flujo sanguíneo en el área pélvica y uteral.

Para esta receta es importante que la mujer sea muy consciente de las reacciones que va manifestando su cuerpo al recibir esta medicina natural. También es importante iniciar con dosis pequeñas, y registrar cualquier cambio que ocurra en el cuerpo, en el estado anímico, y ser consciente de los pensamientos que sostiene durante los 21 días de tratamiento (todos estos factores son claves para recuperar cualquier sistema interno que se encuentre fallando).

Bueno, la receta consiste en cocinar la cebada, previamente lavada, en infusión de guayusa (puede ser una preparación para toda una semana), entonces verteríamos 6 cucharadas soperas de guayusa en 6 tazas de agua caliente, dejamos que se infusionen durante 5 minutos aproximadamente, y la vertemos en una olla que contenga 3 tazas de cebada. Ponemos a fuego bajo-medio, dejamos que el agua se reduzca, y probamos la cebada. Vale recordar que la cebada tiene una textura suave y crocante a la vez, no es como el arroz que logra ablandarse por completo.

Esta mezcla puede acompañar una comida importante del día, se consume una cucharada durante los primeros 15 días, luego en los 6 días restantes se pueden incrementar a dos cucharadas diarias. ¡Ah! No olviden agregarle una cucharadita de miel a esta deliciosa medicina natural, mejor si es una miel orgánica, de buena calidad.

Recuerden que las mejores medicinas vienen de la naturaleza, y que si abordamos un tratamiento natural para cualquier malestar, o si lo que queremos es mantener nuestra salud, no hay nada mejor que honrar y respetar dicho elemento, pues lo creamos o no, la actitud con la que nos relacionamos con ellos, es decisiva para notar los resultados.

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